viernes, 29 de octubre de 2010

La última noche de Néstor Kirchner, entre una cena y discusiones

Kirchner estaba reunido con Lázaro Báez, cuando recibió un llamado de Moyano quejándose por el escaso apoyo en el PJ Bonaerense.
"Néstor Kirchner murió haciendo lo que más le gustaba: trabajando para encontrar las soluciones a los problemas de la Argentina, interviniendo en todos y cada uno de los conflictos sociales y compartiendo con amigos encuentros de café y comidas para hablar de política y de los temas de la vida cotidiana", resumió un allegado del grupo familiar kirchnerista, señala hoy el diario La Gaceta.

La noche anterior a su muerte, Kirchner habría tenido una fuerte discusión con Hugo Moyano, el líder de la CGT, porque el sindicalista se habría quejado por el poco apoyo que tuvo su convocatoria a una reunión del Consejo Provincial Justicialista Bonaerense, consignaron "Clarín, "La Nación" y "Perfil". Es que varios hombres fieles al fallecido mandatario, como Aníbal Fernández (jefe de Gabinete de ministros), Florencio Randazzo (ministro del Interior) y José Pampuro (presidente provisional del Senado) no asistieron a la convocatoria, lo que Moyano consideró como un fuerte desprecio. Además, también pegaron el "faltazo" la mayoría de los intendentes del Conurbano, lo que irritó aún más al cegetista.

El diálogo entre Kirchner y Moyano fue por teléfono. Quienes pudieron escuchar algo aseguran que durante la conversación en varias oportunidades se levantaron la voz, lo que habría dejado tensionado al ex jefe de Estado.
Después de la discusión telefónica, Kirchner, como era habitual en él, no pudo ocultar su furia. Estaba claro que contradecía todos los consejos médicos que demandaba su salud, y que se había vuelto incontrolable luego de su segunda internación en el año.

El ex presidente retomó la reunión que mantenía en su residencia junto a Cristina Fernández y que compartían con su amigo, el empresario de la construcción Lázaro Báez y la esposa de éste.
Algunas fuentes periodísticas dan cuenta de que Kirchner y Báez también habrían cruzado palabras en tono elevado, porque el hombre de negocios le reclamó a su amigo por los problemas financieros que sufría por el atraso en el pago de distintas obras públicas que había realizado para el Gobierno nacional. Sin embargo, otros hablan de que el encuentro fue en tono amistoso. Los allegados aseguran que el encuentro en el living presidencial concluyó alrededor de la 1:30 del miércoles, horas antes de que se produjera el desenlace fatal de la muerte de Kirchner.

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